
La segunda y esperada novela de la serie Larsson.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina | Stieg Larsson
Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto mediante el estudio de las matemáticas y con ciertos placeres en una playa del Caribe.
¿Y Mikael? El gran héroe vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y el reconocimiento profesional por parte de los colegas. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le ha propuesto Dag Svensson, periodista de investigación, y su mujer, la criminóloga e investigadora de género Mia Bergman.
Las vidas de los dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.
Desde mi punto de vista LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES (como señalé en mi reseña) parece más encuadrada en la novela de misterio clásico: hay un enigma que resolver y todo está en función de resolverlo. LA CHICA QUE SOÑABA sería más un thriller psicológico - ¿Dónde está Salander? ¿Quién es Zala? - y LA REINA estaría más cerca de una novela de espías tipo John Le Carré o Grahan Greene – - hay una organización secreta infiltrada en el servicio de inteligencia sueco (SÄPO) que hay que desmantelar- pero entonces ¿Cuál es el nexo común que las une?. Varios. Veamos... Por un lado los personajes. De esto ya he hablado lo suficientemente en la reseña de LOS HOMBRES y no voy a insistir por tanto más en el tema pero está claro que un tanto por ciento importante del atractivo de estas novelas es la presencia de una serie de personajes realmente impactantes, que provocan nuestro interés en todo momento. Este aspecto es el que más me atrae de todos. Pienso que sin un personaje como Salander o Mikael la serie no tendría el mismo atractivo. De hecho, cuando no aparecen alguno de los dos la narración pierde mucho fuelle y bastante interés. Las peripecias de Salander en el segundo y sobre todo en el tercero son magníficas, llenas de emoción e interés. Para Larsson era una especie de Pipi Calzarlargas adulta. "¿Cómo sería Pipi L. de adulta? Pues una psicopáta total" Eso creía Larssón. Me gustan muchísimo los personajes.
Por otro resulta bastante patente el deseo por parte de Larsson de poner al descubierto los entresijos de una sociedad sueca aparentemente tolerante y civilizada pero en cuyos “sótanos” se esconden nazis, espías comunistas infiltrados, racistas, xenófobos, pederastas, traficantes de seres humanos, empresarios que apoyan fábricas extranjeras que utilizan mano de obra infantil, corrupción política, malos tratos, etc. Larsson pone al descubierto toda la basura de una sociedad aparentemente perfecta. Este es otro aspecto que considero sumamente interesante y que ha sido muy motivante. De igual modo, conocemos los mecanismos de funcionamiento de la prensa sueca. La ley más importante y primordial en Suecia es la Libertad de Expresión. Así, esta serie de novelas es también la crónica de unos periodistas que luchan por contar lo que saben pero que se plantean conflictos éticos de complicada solución. De la lectura de estos tres libros se puede sacar una conclusión muy clara al respecto de esto que digo: cuando ni la policía ni las autoridades ni los servicios de inteligencia dan respuesta a los problemas del ciudadano, la prensa tienen mecanismos suficiente para poder ayudar (o no) en las investigaciones, descubrir asuntos turbios o actuar como una organización policíaca alternativa. En Millemium periodistas, autoridades y políticos funcionan en comandita pero... ¿sucedería así en la vida real? Lo que resulta innegable de que la prensa, en estos momentos, pueda utilizar mecanismos lo suficientemente eficaces como para poder sacar al exterior todo lo podrido. De hecho, la posibilidad de que exista una SECCIÓN que funciona aparte en el servicio de inteligencia sueco – cómo se plantea en la segunda y tercera de las novelas – es algo que los periodistas deben tratar con cautela ya que sacar semejante información a la luz traería graves consecuencias para la estabilidad política y social del país. Me pregunto si en España tendrían los periodistas tantos escrúpulos. De nuevo, otro elemento que me parecio sumamente interesante. Es cierto que en las dos novelas, principalmente en la tercera, dedican mucho tiempo a contar las peripecias y odiseas de los diversos estamentos implicados en la investigación pero para mí esto es un aliciente más, no me pareció que fuera un añadido innecesario. Pero en realidad – y esto se descubre básicamente en el tercer título de la serie – todo está en función de un personaje de SALANDER. Se trata de explicar por qué es así, qué razones la llevan a ser tan agresiva, los motivos de su misantropía, de esa rabia, de esos modales, de esa desconfianza perenne de la que siempre hace gala. Se trata de devolverle los derechos constitucionales que le fueron arrebatados durante su infancia y adolescencia, de demostrar que su personalidad es producto del abuso y de los malos tratos, de la crueldad de los que quisieron perjudicarla. Se trata de demostrar que no es ninguna psicópata sino alguien que está en perpetuo estado de alerta porque es imposible que se fíe de nadie. Todo confluye pues en un espectacular proceso judicial, uno de los mejores momentos de la serie, emocionante a más no poder. Por lo tanto, si a todos estos aspectos, que tienen un mayor desarrollo y mucho más continuo en los dos últimos títulos de la serie, le añadimos una trama realmente muy emocionante, con altas dosis de adicción convierten a Millemium en una saga de novelas que son más que un simple entretenimiento ya que también nos invitan a reflexionar acerca de los principales problemas de la sociedad actual y nos trasmite un mensaje esperanzador- aunque algo ingenuo –: a pesar de todo la democracia y el orden conseguirá mantenerse siempre a flote. Por eso, en mi opinión, el atractivo de la serie reside no sólo en que sean unas novelas más o menos entretenidas o adictivas sino también en que se me antojan como una obra mucho ambiciosa en la que Larsson además quería hacernos reflexionar sobre todas aquellas cosas que le preocupaban o indignaban. Quedan algunos puntos sueltos - básicamente el tema de la (...) y poco más -, pero al terminar el tercer título de la serie uno tiene la sensación de historia acabada y que posiblemente los siguientes libros irían por otros derroteros no menos interesantes. (C) Joseph B Macgregor

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